Ataques de pánico
Corazón acelerado, sensación de morir o de perder el control. Son aterradores —pero no peligrosos. Y con tratamiento adecuado, desaparecen.
Una alarma que suena sin incendio
Un ataque de pánico es una crisis de miedo intenso que alcanza su pico en minutos y viene acompañada de síntomas físicos muy reales: palpitaciones, sudoración, temblores, falta de aire, mareo, sensación de irrealidad. Muchas personas creen que están teniendo un infarto.
El problema no es la crisis en sí, sino el miedo a que vuelva. Ese miedo al miedo es lo que mantiene el trastorno y lo que tratamos en terapia.
Síntomas durante una crisis
- Palpitaciones o taquicardia
- Sensación de ahogo o falta de aire
- Mareo o sensación de desmayo
- Sudoración y temblores
- Hormigueo en manos o cara
- Sensación de irrealidad (despersonalización)
- Miedo a morir o a perder el control
- Náuseas o malestar estomacal
Altísima tasa de recuperación
El trastorno de pánico tiene una de las mejores respuestas al tratamiento en psicología clínica. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) —con técnicas de exposición interoceptiva y reestructuración cognitiva— es el tratamiento de primera línea con evidencia sólida.
En Sinea trabajamos el ciclo completo: identificar los disparadores, entender los síntomas físicos sin catastrofizar, y exponernos gradualmente a las sensaciones que generan miedo. El objetivo no es que nunca tengas ansiedad — es que dejes de tener miedo a la ansiedad.
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